En 2016, Fundación Markani, junto a Manos Abiertas y ACP, ganó una convocatoria de ALIAR para crear el primer Observatorio de Personas en Situación de Calle de la Provincia de Salta, pionero en Argentina en sistematizar datos e incidir en políticas públicas para las personas «sin techo».
Antes de que hubiera datos, había personas. Personas que dormían en plazas, bajo puentes, en veredas de una ciudad que miraba para otro lado. Personas que no eran censadas por ningún organismo oficial, que no aparecían en ninguna estadística y que, en consecuencia, tampoco aparecían en ninguna política pública. El Observatorio de Personas en Situación de Calle de Salta nació para cambiar eso.
El primer observatorio de personas en situación de calle en Argentina: de la invisibilidad a la incidencia política
El origen: ALIAR, tres organizaciones y una convocatoria que cambió el rumbo
En 2016, ALIAR —grupo de organizaciones sociales vinculadas— convocó a las organizaciones de la sociedad civil de la Provincia de Salta a participar del programa «Aprendizaje y Liderazgo para la Incidencia en Argentina». El programa ofreció talleres de capacitación a ONG sobre temas relacionados con la capacidad institucional y las estrategias de incidencia en políticas públicas, y abrió una convocatoria para presentar proyectos de incidencia conjunta que recibirían financiamiento y tutoría para su desarrollo.
Tres organizaciones decidieron aliarse y presentar una propuesta audaz: Fundación Markani, Manos Abiertas y ACP (Asociación Civil de Profesionales). El proyecto: la Creación del Observatorio de Gente en Situación de Calle. En septiembre de 2016, habiendo ganado la convocatoria, las tres organizaciones firmaron convenio con ALIAR dando inicio formal al proyecto.
¿Por qué un observatorio? La invisibilidad como raíz del problema
Las personas en situación de calle son, en muchos sentidos, las más invisibles de las invisibles. No están en el padrón electoral. No aparecen en los censos oficiales. No acceden a los servicios de salud con regularidad. No tienen dirección postal. No cuentan. Y precisamente porque no cuentan —en el sentido estadístico— el Estado puede seguir ignorándolas.
La estrategia del observatorio fue exactamente esa: hacer que cuenten. Generar datos rigurosos, sistematizados y actualizados sobre quiénes son, dónde están, cuántos son y qué necesitan las personas en situación de calle en la Ciudad de Salta. Porque sin datos no hay diagnóstico, y sin diagnóstico no hay política pública posible.
Objetivos y estructura del Observatorio
El proyecto se articuló en torno a cuatro ejes de trabajo complementarios.
Eje 1 — Alianza institucional: conformar la red fundadora del observatorio e invitar a otras diez instituciones a sumarse, desarrollando un convenio formal de colaboración. La estrategia incluyó invitar al Estado a ser parte del observatorio y de las investigaciones, sumándolo como actor corresponsable en lugar de confrontarlo.
Eje 2 — Sistema de datos: contratar un investigador y diseñar un sistema de relevamiento de datos compartido, con un documento actualizado permanentemente. Publicar un primer informe sobre las personas en situación de calle en la Ciudad de Salta, que incluiría la realización de un censo con al menos 50 voluntarios —entre ellos estudiantes universitarios— organizados por sectores, acompañados por personal policial vestido de civil.
Eje 3 — Comunicación y tecnología: crear un sitio web del observatorio donde la ciudadanía pudiera informar sobre casos de personas en situación de calle, y desarrollar una aplicación móvil para el ingreso rápido de información.
Eje 4 — Incidencia política: relevar las normas que inciden sobre la problemática, realizar pedidos de información a organismos públicos y promover la promulgación de una ordenanza municipal para la atención de las personas en situación de calle.
Los roles de cada organización
Fundación Markani y Manos Abiertas fueron responsables conjuntas del primer informe de personas en situación de calle: diseño del censo, capacitación de voluntarios, desarrollo del censo en campo, análisis de la información y publicación. Manos Abiertas lideró la campaña de concientización ciudadana: concepto creativo, contacto con agencias publicitarias, gestión de espacios donados en medios de comunicación, producción de piezas y medición de resultados. ACP fue responsable del eje de incidencia política y litigio estratégico: relevamiento normativo, pedidos de información pública y promoción de la ordenanza municipal.

Un proyecto pionero con visión de largo plazo
Lo que hizo singular a este proyecto fue su visión estratégica: más allá de la primera etapa de ejecución, las organizaciones fundadoras visualizaron el observatorio como una estructura permanente, con un director a cargo de forma continua, capaz de sostener el monitoreo de la situación de calle en Salta en el largo plazo. No era un proyecto de una vez: era la creación de una institución de la sociedad civil con vocación de permanencia.
El observatorio también fue pionero en su enfoque: en lugar de confrontar al Estado, lo invitó a participar. En lugar de señalarlo como el enemigo, lo propuso como un actor más de la solución, bajo la convicción de que la incidencia en políticas públicas requiere diálogo, datos y presencia en las mesas donde se toman las decisiones.
La situación de calle como problema de derechos humanos
Detrás de cada persona que duerme en la calle hay una historia de vulneraciones sistemáticas: ausencia de redes familiares de contención, problemas de salud mental o adicciones sin acceso a tratamiento, pérdida de empleo o de vivienda, situaciones de violencia familiar o de género, migración, soledad. La situación de calle no es una elección ni un destino: es el resultado de un sistema que falla en múltiples puntos al mismo tiempo.
El Observatorio de Personas en Situación de Calle de Salta buscó visibilizar exactamente eso: que detrás de los números hay personas, y que cada persona en situación de calle es la prueba de al menos una política pública que no existió, que llegó tarde o que no fue suficiente.


