Fundación Markani administró durante ocho años el primer dispositivo integral e intercultural de protección para mujeres en situación de violencia de la Provincia de Salta, sentando un modelo de atención que combina resguardo, acompañamiento jurídico, psicológico y autonomía económica.
Desde el 1° de enero de 2015 hasta el 31 de diciembre de 2022, Fundación Markani gestionó el Hogar Integral de Protección para Mujeres en Situación de Violencia de la Provincia de Salta, con financiamiento del Gobierno Provincial. A lo largo de esos ocho años, el dispositivo se convirtió en un espacio de referencia para mujeres criollas e indígenas que atravesaban situaciones de violencia extrema por razones de género, ofreciendo alojamiento seguro, asistencia profesional y un camino hacia la reconstrucción de sus proyectos de vida.
Un modelo intercultural de hogares de protección y autonomía para mujeres en Salta
¿Qué ofrecía el Hogar Integral?
El dispositivo diseñado y gestionado por Markani contemplaba una atención integral que iba mucho más allá del alojamiento de emergencia. Las mujeres y sus hijas e hijos recibían acompañamiento psicológico continuo, asesoramiento legal y representación jurídica, asistencia social y seguimiento post-egreso orientado a consolidar su autonomía. El enfoque intercultural fue uno de los pilares del modelo: las intervenciones reconocían y respetaban las cosmovisiones, lenguas y prácticas culturales de las mujeres indígenas que habitaban el espacio, garantizando una atención pertinente y no revictimizante.

Resultados e impacto: cifras que hablan
Durante los ocho años de funcionamiento, el Hogar Integral alcanzó resultados concretos y medibles que dan cuenta de su impacto en la vida de cientos de familias:
Más de 850 mujeres y sus hijas e hijos recibieron asistencia y protección en el dispositivo, accediendo a resguardo seguro ante situaciones de violencia extrema. Se crearon y aplicaron protocolos de atención y seguridad para víctimas de trata de personas, articulados con redes institucionales y comunitarias que fortalecieron la capacidad de respuesta local. Los equipos técnicos interdisciplinarios fueron consolidados mediante formación continua, supervisión profesional y espacios de cuidado institucional, lo que permitió sostener un enfoque ético, sensible y respetuoso de la diversidad cultural a lo largo del tiempo. Se establecieron redes de acompañamiento y ayuda mutua entre las mujeres residentes, generando lazos de solidaridad que persistieron más allá del egreso. Finalmente, se desarrollaron bolsas de trabajo y emprendimientos de economía social y solidaria, promoviendo la autonomía económica como condición indispensable para la reconstrucción de una vida libre de violencias.
Un legado que trasciende las paredes del dispositivo de protección
El cierre formal de la administración del Hogar en 2022 no implicó el fin del trabajo de Markani con mujeres en situación de violencia. Por el contrario, los aprendizajes acumulados durante esos ocho años dieron forma a nuevos proyectos, protocolos y modelos de intervención que hoy se aplican en territorios indígenas del norte de Salta, en el Hogar «BRISA» de la Merced, y en comunidades wichi, Aba Guaraní, Kolla y Diaguita Calchaquí de toda la región.
La experiencia del Hogar Integral de Protección demostró que es posible construir un dispositivo de asistencia a mujeres en situación de violencia que parta del respeto a la diversidad cultural, que combine recursos institucionales con saberes comunitarios, y que coloque la autonomía —económica, legal, emocional— como horizonte de toda intervención.
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